20 AÑOS DE TRAYECTORIA




Libro editado en conjunto con Fundación Asesores Empresariales

Textos:

Arte de Oaxaca

Rolando Rojas, nació en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca; lugar inundado de un generoso sol que cala en la piel; donde sus mujeres caminan con suave vaivén, con sus largas faldas y su huipil bordado que hacen de ellas unas largas figuras que culminan en una canasta sobre la cabeza portando el pescado o el totopo que llevan al mercado a ofrecer. Rolando niño,las mira, y ahí sentado, en las tardes donde una tímida brisa le regala un descanso a la salida de su casa, ve y escucha, mira y sueña con todo lo que este cotidiano mundo zapoteca le regala. Y ahí, frente a él pasan las carretas jaladas por dos bueyes y se le abre un lenguaje de formas y fantasías, los pájaros de brillantes colores de la región son la apertura de las puertas al color, la tierra de las calles le permite explorar y la imaginación convierte el bule o el guaje en juguete zoomorfo para compartir. Abrazado, embelezado, escucha las historias de la abuela que con sus pechos desnudos está frente a él. Rolando, es transportado por esta cálida voz que tarde a tarde lo introduce a este gran mundo de la ilusión, lo impregna de la tradición de pueblo zapoteca a la que pertenece y le es cercana, tanto que el deseo de ser él y su historia es cada vez más fuerte. Así este libro, a través de sus páginas, nos lleva al mundo fabuloso de este singular artista que plasma este deseo de ser en cada lienzo, transportando todo un mundo misterioso, lleno de memoria a su creación. Lo mágico se refleja en una propuesta, en un trabajo, en un lenguaje propio en el que la textura y el color tienen no solo una expresión, sino toda una miríada iconográfica que ofrecer. La Galería Arte de Oaxaca, valoriza la manifestación artística de Rolando Rojas que hace de la tradición no algo estático, sino presente, formando parte de la vasta producción cultural del Oaxaca actual.


Dra. Teresa del Conde


(...) Este pintor, aún bastante joven (nació en 1970) es además un apasionado de la gráfica y el taller que dirige en la calle de Allende en la capital oaxaqueña tiene aspiraciones de alcanzar una estatura similar a la del Tamarind, Workshop no sólo porque allí se encuentra, a disposición de los artistas, la prensa litográfica de The Griffin Company (Berkeley) que perteneció al ya legendario Ernest de Soto en San Francisco -quien visitó Oaxaca en enero pasado para conocer in situ el destino de su prensa- sino también porque allí se proporciona entrenamiento especializado a los usuarios, ya sea que deseen adentrarse en el quehacer litográfico que en el grabado, pues el taller posee igualmente tórculos y los implementos necesarios para trabajar las planchas. El quehacer de la gráfica, bien que se sabe, es de honda raigambre en Oaxaca, pero el presente escrito no trata sobre las labores de Rolando Rojas en este rubro, sino que versa primordialmente sobre su pintura, que pude observar a mis anchas en el espacioso taller adjunto a su domicilio , ubicado en las afueras de la ciudad.


Macario Matus

La primera infancia de Rolando transcurrió entre primos y altares familiares. A los seis años comenzó a trabajar. Siguiendo las fiestas patronales, vendía ropa con su familia en los pueblos del Istmo. En junio, primero subían con los mixes de San Juan Guichicovi y luego bajaban a la costa con los chontales de San Pedro Huamelula. En julio, volvían a la costa con los chontales de Santiago Astata. En agosto, retornaban al Istmo húmedo con los zapotecos de Santo Domingo y Santa María Petapa, y en septiembre, visitaban a los huaves de San Mateo del Mar. Rolando llenó su vida de imágenes, colores y actitudes.